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04 Octubre 2011

Entrevista al Dr. Gallo con motivo del Día del Corazón

Onda Cero entrevistó el 3 de octubre al Dr. Ignacio Gallo con motivo del Día Mundial del Corazón.

En el día mundial del corazón, la Organización Mundial de la Salud (OMS) nos recuerda que las enfermedades cardiovasculares son las más mortíferas del mundo, pero también nos recuerda que se pueden reducir al mínimo los factores de riesgo. Por ejemplo manteniendo el peso corporal y haciendo ejercicio regular.

Tenemos la obligación de cuidar nuestro corazón porque es la bomba de la vida. Un órgano que late unas 100.000 veces y que mueve unos 10.000 litros de sangre al día, combinación perfecta de músculos, arterias, venas, cavidades, válvulas y centrales eléctricas ubicadas en la cavidad torácica.

Pregunta: Dr. Gallo, ¿cómo está ligado el corazón a los sentimientos? Hablamos de dolor, amor, odio, temor, estrés, …
Ignacio Gallo: Hay mucho de condicionante literario en eso. Parece que es el órgano que quiere, el órgano que acumula y que sufre, aunque no deja de estar vinculado al romanticismo, a los textos, a la escritura. Al final no se ama con el cerebro, porque en un estudio metodológico contrapondría lo que es el amor. Entonces, qué mejor que supeditarlo al corazón. Además tiene color rojo. Viene de mucho atrás.
Pero no deja de ser verdad que cuando uno se lleva un disgusto tremendo, un mal rato, un sufrimiento, repercute en el corazón y puede tener hasta un infarto. Para bien o para mal, los estados afectivos sí repercuten en el funcionamiento de esa bomba que ha mencionado antes.

P: ¿Corren malos tiempos para el corazón? La sociedad en la que estamos, ¿cómo lleva lo del corazón?
IG: Pues yo creo que muy bien. O por lo menos hemos evolucionado muchísimo. Porque hace unos años era muy inhabitual el que tuviéramos que operar a gente por encima de los 55-60 años. Porque entre otras cosas no se vivía, cosa que en 40 años ha cambiado totalmente. Ahora lo normal es que operemos a gente cercana a los 80 años, incluso mayores. Eso quiere decir que en 40 años hemos elevado en veintitantos los pacientes que llegan a un quirófano con afecciones cardíacas. Eso nos debe hacer reflexionar que aunque nos saltemos muchas veces las dietas, o todos aquellos principios básicos que a veces se nos imponen, hoy en día hay mucha más prevención e insistencia. Ya que cuando nos saltamos algo parece que estamos pecando, y eso ha sido bueno.

P: Este año se cumple el 25 aniversario de la primera operación de transplante de corazón en nuestro país. Se ha convertido en algo mucho más normalizado.
IG: Sí. Afortunadamente es muy habitual, a nadie le asusta tanto. Es una operación esencial para los que tienen una enfermedad irresoluble, pero afortunadamente no son tantos los candidatos que nos podemos encontrar hoy en día a un transplante cardíaco. Porque tampoco hay muchos donantes por la disminución de accidentes mortales en carretera, que era de donde salían los donantes. Hay un cierto balance entre los receptores y los donantes. Y digo afortunadamente porque muchas de las enfermedades que antes llevaban al transplante hoy en día los tratamientos son mucho mejores y quedan abortadas en su evolución, antes de que llegue a producirse una miocardiopatía terminal, que al final es lo que conduce al transplante.

P: Dr. Gallo, usted nos decía que tan mal no lo estaremos haciendo cuando la gente llega con 80 años a una mesa de operaciones, para operarse del corazón. Pero ¿nos hace falta un poco de educación para evitar los males que dañan nuestro corazón?
IG: Creo que todo eso poco a poco se va implementando con las campañas que se hacen. Empezando desde los niños, con los desayunos cardiosaludables que tratamos de fomentar y difundir para que no consuman pasteles o palmeras. No esos productos, sino productos más naturales, como el aceite, el pan o los derivados lácteos, para que aprendan a desayunar bien. Y ya desde pequeñitos parece que estamos jalonándoles ese camino de las comidas cardiosaludables o los hábitos deportivos. Tampoco el correr de una forma compulsiva, basta con caminar metódicamente todos los días, 5 o 6 kilómetros, en el puntito que nos falta el aire.

P: Para terminar, ¿sufrió mucho su corazón cuando la Real Sociedad perdió ante el Athletic?
IG: Bueno, pues sí. Qué quiere que le diga… Bastante, ¡bastante!