Cirugía Cardiovascular y Hemodinámica

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09 Noviembre 2010

Dr. Gallo es entrevistado en Onda Cero La Rioja

Las enfermedades cardiovasculares son el resultado de la combinación de varios factores de riesgo, de los cuales algunos no son bonificables como los factores genéticos, y otros sí, como el tabaquismo, la hipertensión arterial, la diabetes, el elevado nivel de colesterol, la obesidad, los hábitos sanitarios poco saludables, el estilo de vida sedentario o el estrés psicosocial.

En La Rioja las enfermedades cardiovasculares se encuentran entre las tres primeras causas de muerte entre personas entre 45 y 54 años en los hombres, y entre 65 y 74 años en las mujeres. A partir de los 75 años en ambos sexos.

Parece mentira, pero fue en 1953 cuando John Gibbon realizó el primer trasplante a corazón abierto. Como se suele decir, miró a los ojos de dios.

Hablamos del corazón, y de cómo está nuestro corazón, y en concreto el de los riojanos. Doctor Ignacio Gallo Mezo, un placer tenerlo. Quiero recordar que el Doctor es el Director de Cirugía Cardiovascular y Hemodinámica del Hospital Viamed-Los Manzanos. Doctor en Medicina y Cirugía. Primer médico español en obtener la beca “Fulbright” para ampliar su formación en Estados Unidos, miembro de la Sociedad Norteamericana de Cirugía Cardiovascular. Un largo currículum, pero vayamos a centrarnos en la conferencia que va a impartir mañana, “La vida después de la cirugía de corazón”.

Pregunta: Doctor antes de nada, qué pocos años desde que se empezó a operar el corazón, 1953. En 1964 el primer transplante de corazón. Pero esto en medicina es antes de ayer.
Ignacio Gallo: Pues sí. La verdad que la cirugía cardíaca es muy reciente en lo que es la historia de la medicina. Y ha cambiado mucho. Empecé a formarme en 1975 y desde entonces ha cambiado mucho, hemos ido muy rápido. Precipitadamente pero muy controladamente. Afortunadamente hoy en día es algo muy rutinario y que en realidad aporta muchas ventajas para los pacientes.

P: Se dice que los cirujanos cardiovasculares, como decíamos, miran a dios. Tiene que ser algo espectacular tener en las manos un corazón latiendo.
IG: No por dios. Somos “fontaneros documentados” y creo que hemos estereotipado un poco las cosas para que sean sencillas y no pedantes. Realmente, he aprendido que quien hace las cosas difíciles es porque las hace mal. Ver a un cirujano cardíaco bien formado y haciendo cirugía cardíaca entra dentro de aquello de “coser y cantar”. Con esto no quiero ridiculizar la cirugía cardíaca. Es una especialidad que en España es muy puntera con respecto al parámetro de comparación con el resto del mundo.

P: Doctor, cómo se encuentra el corazón de los riojanos. Usted lleva ya unos años trabajando en nuestra comunidad. ¿Cómo lo tenemos? ¿Lo tenemos partido, como el de Alejandro Sanz?
IG: Bueno, el corazón más allá de congregar esos valores sentimentales, realmente no están allí, pero es muy romántico hablar en ese sentido. El corazón de los riojanos está exáctamente igual que el resto de la población con los mismos factores de riesgo. No es diferente al área mediterránea de la que formamos parte geográfica, ni de los andaluces, castellano-leoneses, castellano-manchegos, los vascos o los catalanes. Al final, todos al 99,9% estamos sometidos a los mismos factores de riesgo. Incluso los genéticos, porque afortunadamente nos cruzamos mucho. Y realmente tenemos esas enfermedades propias del momento como son la degeneración artereoesclerótica de las arterias, de las arterias coronarias y de las enfermedades valvulares que siguen ahí presentes.

P: ¿Qué nos afecta fundamentalmente? ¿Cuáles son esos factores que compartimos con el resto de comunidades? Dieta, sobrepeso, tabaco, estrés, quizá incluso esta situación de crisis económica, … ¿Cuáles diría que son los factores más importantes?
IG: Los mismos que ha mencionado usted. Al final son todos los factores, la hipertensión, el tabaquismo, la condición social, el andar de para aquí y para allá, … Pero no olvidemos, repito, cuando yo empecé, los pacientes a los que operábamos no sobrepasaban los 55-70 años. Hoy resulta que a pesar de todos estos factores, en cirugía cardíaca lo más normal es operar por encima de los 70 años, hasta los 85-87 años. Esto hace 35 años era impensable, pensar que teníamos que operar a pacientes que tuviera por encima de los 70 años era prácticamente impensable. Por lo que a pesar de estar tan “podridos” por todos estos factores, resulta que vivimos mucho más, y es muy habitual que los que padecen estas enfermedades cardíacas pasan por el quirófano a los 87-89 años, y esto no asusta a nadie, ni siquiera a sus familiares.

P: Y esto, teniendo en cuenta que después de un problema cardiovascular, un 20% de pacientes continúa fumando, y el 30% no hace caso a los consejos de su médico para perder peso. Doctor Gallo, mañana tiene una charla sobre la vida después de una cirugía de corazón.
IG: Muchas veces cuando nos dicen que te tienes que operar, cerramos los ojos para pasar el río, y si abro los ojos y veo que estoy otra vez en el mundo, respirar, y decir “de esta he salido”. Pero en esos momentos nadie escucha las prioridades para cuando se vuelva a la vida normal, moverse, no estar parado, si antes lo hacía ahora con mucha más razón. El esfuerzo del dinero destinado por la sanidad que sirva para algo, no solamente para que viva uno, sino para que disfrute y desarrolle una calidad de vida adecuada para él y para su entorno familiar.